Igual que hace 44 años, las sombras de una maniobra para perjudicar a Uruguay vuelven a caer sobre FIFA que designó jueces ingleses para el partido ante Ghana.
Cuando todo el mundo habla del error del juez uruguayo que eliminó a Inglaterra, la resolución no parece feliz.
Una decisión insólita, adoptada por el Comité de Arbitrajes de la Copa del Mundo y refrendada por FIFA, se conoció en las primeras horas de la tarde de hoy.
El árbitro del partido y sus colaboradores, para el partido entre Uruguay-Ghana, del viernes a las 20.30 horas de Sudáfrica, serán... ¡ingleses! Sí, es verdad.
No se trata de una broma del Día de los Santos Inocentes.
Cuando el Presidente de la AUF tomó conocimiento de la información, inmediatamente gestionó una reunión con el Presidente del Comité de Arbitrajes de la Copa del Mundo, el español Ángel Villar la que fue concedida de inmediato.
El Presidente Bauzá asistió a la misma acompañado del Vicepresidente de la Confederación Sudamericana de Fútbol, Eugenio Figueredo.
En el encuentro también estuvo el Vicepresidente de FIFA, el argentino Julio Grondona.
Los jueces ingleses designados por FIFA son Howard Webb como juez principal, quien estará secundado por sus compatriotas Darringkann y Michael Mullarkey.
Esta terna, en el presente mundial, dirigió los partidos entre España-Suiza, Italia-Eslovaquia y Brasil-Chile y, al revés de lo que dice Villar, sus actuaciones dejaron mucho que desear y fueron polémicas.
En el partido entre España y Suiza expulsó a un jugador suizo en una jugada confusa donde su decisión pudo ser acertada, pero no midió con idéntico rigor algunas faltas similares de los españoles.
En el cotejo entre Italia y Eslovaquia su actuación fue muy mala, recibiendo todo tipo de críticas de la prensa italiana.
Cuando el partido estaba 1 a 0, se produjo una jugada que tuvo puntos de contacto con la que se generó en Inglaterra-Alemania.
Un ataque de los italianos terminó con la pelota pasando la goal-line.
Era gol. Así lo festejaron los italianos, pero el juez lo anuló a instancias del línea.
Pero no terminó ahí la cosa.
Cuando estaba ganando Eslovaquia 2:1 hubo un gol de Italia, que era el empate, y el juez lo anuló por offside que no existió.
Finalmente, en el partido entre Brasil y Chile, el propio zaguero Juan se quejó en sus declaraciones de que "nosotros íbamos con buena intención a las pelotas divididas, los chilenos no y el juez dejó seguir las cosas".
Si tenemos en cuenta estos antecedentes y si agregamos que los africanos se caracterizan por el juego rudo, violento y desleal, la resolución del Comité de Arbitrajes no parece feliz, ni adeucado. ¿Por qué motivo FIFA genera una situación de este tipo? ¿Por qué razón someter al juez inglés a esta presión y, a su vez, influir sobre la actuación de los jugadores uruguayos que también, a su modo, van a estar influenciados por la decisión?
Es de desear que no ocurra nada extraño en perjuicio de Uruguay, porque de ocurrir, FIFA volverá a estar bajo sospecha, como estuvo en 1966...

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