13 febrero 2009

LA FEROZ GUERRA ADIDAS VS. NIKE

POR JORGE SUAREZ
En su disputa, gravitan cada vez más en los clubes y los pases de las grandes estrellas
Julio del 2008.
El Real Madrid buscaba insistentemente a Cristiano Ronaldo para sumarlo a su millonaria plantilla.
La oferta era casi irresistible: 85 millones de euros para el Manchester United, equipo en donde juega Cristiano, y 12 millones por temporada para el astro portugués.
Pese a la abultada cifra, el Manchester no estaba dispuesto a desprenderse de su estrella, pero el jugador presionaba para irse.
Ante esta situación, no sólo el Manchester estaba preocupado... El delantero portugués es la cara principal de Nike en el mercado futbolero, y el Real Madrid usa indumentaria Adidas.
Si el pase se hacía, el modelo más redituable de la marca de la pipa comenzaría a gambetear rivales vestido con la imagen de la contra.
Por eso, con Ronaldo decidido a irse, Bryan Glazer, hombre fuerte del Manchester, equipo vestido por la marca estadounidense, se reunió en Oregon con gerentes de Nike con un claro mensaje: “Ustedes están tan interesados como nosotros. Ayúdennos a que Ronaldo se quede en el Manchester”.
Ante esto, la gente de Nike recogió el guante y le hizo a Ronaldo una oferta con sabor a apriete: si desechaba la oferta del Madrid, Nike iba a hacerse cargo de la explotación de la marca CR7 (propiedad del portugués), que le iba a dejar unos 120.000 euros por semana, y de esta forma, sus ingresos no estarían tan lejos de lo ofrecido por el conjunto de la capital española.
La historia visible cuenta que finalmente Cristiano no pasó al Real Madrid y continúa en el Manchester.
No sólo eso. En esa reunió también se habría arreglado que a mediados de este año el destino del portugués sería el Barcelona (clásico rival merengue y vestido por Nike), en una operación en donde la empresa de la pipa aportaría parte del contrato del jugador.
Esta fue sólo una muestra del poder de estas marcas.

La rivalidad.
Adidas nació en la década del ’20 y el fútbol fue desde sus inicios su mercado predilecto. Nike, en cambio, fue fundada en 1968, aunque su estallido en los Estados Unidos resultó en los ’80, cuando logró asociar su imagen a la de Michael Jordan, quedando como líder indiscutido del poderoso mercado norteamericano. Hasta entonces, la voracidad propia del capitalismo globalizado no había llegado y cada una se conformaba con manejar su sector entre los consumidores.
La guerra comenzó hacia fines de los ’90, cuando Nike fue en busca del gran botín mundial: el soccer.
El primer paso fuerte fue el millonario contrato con la selección brasileña, tras el Mundial de 1994.
Con el “joga bonito” como slogan, Nike le mostraba a Adidas que estaba dispuesta a dar la pelea para ganar el mercado del fútbol.
Entrado el año 2000, el mapa futbolero ya estaba dividido entre los dos contendientes, aunque la primera gran batalla sucedió en 1998, en la final del Mundial de Francia. Brasil, ya vestido con Nike, jugaba la final ante Francia, equipo de Adidas, y esa rivalidad de selecciones también tenía su correlato entre jugadores.
La máxima estrella de Nike era Ronaldo, que se enfrentaba en el campo con el modelo más importante de Adidas, Zinedine Zidane.
Pero la noche anterior a la final sucedió algo que no estaba en los planes: Ronaldo tuvo unas fuertes convulsiones y llegó a perder el conocimiento por dos horas.
No estaba en condiciones de jugar el partido decisivo, pero Nike intercedió ante Mario Zagallo –entrenador brasileño– para que el astro estuviera enfrentando a Zidane y compañía.
La final la ganó Francia y hace unos años Edmundo, compañero de Ronaldo en aquella final, acusó a Zagallo de haber arriesgado la vida del jugador por las presiones de Nike.

Messi, la joya codiciada.
En el 2005, los extraordinarios malabares de Lionel Messi los llevó a otra fenomenal batalla.
El crack argentino venía recibiendo ropa de Nike desde su época de juvenil en el Barcelona, y una vez que explotó en Primera, había comenzado a negociar su contrato para ser imagen de la marca norteamericana.
Al ver que el rosarino estaba llamado a ser el número uno del mundo en poco tiempo, Adidas asomó sus narices para ofrecerle a la pulga un contrato de un millón de euros al año, muy superior a lo que proponía Nike.
El argentino cerró rápidamente las conversaciones con la firma de la pipa y de la noche a la mañana se convirtió en la imagen más fuerte de Adidas.

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